El ayuntamiento no nos ha escuchado

El ayuntamiento de Terrassa nos ha comunicado con fecha 14 de abril que no cederán el solar municipal que hay junto al parque Sant Jordi para hacer un espacio para los perros, porque lo tienen destinado a otras finalidades. También nos han dicho que abrirán este año 4 espacios para este fin. Uno estará cerca de de Can n’Aurell, el que habrá junto al colegio França, en un extremo del barrio.

Community Can cree que, a pesar de ser una mejora,la zona de recreo para perros del colegio França queda alejada de buena parte de los vecinos del barrio y no aliviará la competencia por la utilización del parque Sant Jordi entre niños, paseantes y propietarios de animales.

El ayuntamiento estudiará la cesión de un solar

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La reunión que hemos mantenido un grupo de socios con el alcalde Jordi Ballart la valoramos como positiva. Aunque el ayuntamiento ya tiene previsto un plan de prioridades en la creación de espacios específicos para los perros, el alcalde ha considerado una buena idea que, paralelamente, se estudie la cesión de uso de un solar cercano al Parque Sant Jordi. Este es nuestro primer objetivo y, a pesar de que sólo está en estudio, nos ha dado la impresión que Jordi Ballart ve bien hacer el “experimento”. Habrá que trabajar ahora para conseguir una concrección.

El ayuntamiento prevé habilitar 3 nuevas zonas específicas de recreo para los perros en la ciudad. La más cercana estará junto al colegio Francia, al extremo norte de Ca n’Aurell. Las otras se situarán a Can Tusell y a la parte norte de Vallparadís. También se prevé remodelar la que hay en la zona central de este parque, cerca del bar. Es posible que por eso se cierre temporalmente. Más o menos ya teníamos noticia de estas previsiones. Pero hay que añadir que, sin cerrar plazos, el alcalde ha manifestado la voluntad de conseguir presupuestarlas este mismo año.

Hemos coincidido que hay que buscar la manera de suavizar el enfrentamiento entre amantes y detractores de los perros y se ha abierto la puerta a posibles acciones conjuntas. El alcalde es consciente, según ha explicado, que el problema existe. Pero el ayuntamiento nos pide que colaboraemos en dos cosas: vigilar que la gente recoja los excrementos y que se inscriban los perros al censo municipal. Nos han explicado que hay unos 4.000 perros censados en la ciudad y en realidad viven más de 20.000. En las dos cosas estamos de acuerdo. Sobre los excrementos no hay que añadir nada. Sobre el censo, tenemos que tener en cuenta que los impuestos que se pagan son finalistas y revertirán en el hecho que se puedan construir más zonas de específicas para perros y se programen más actividades.

Nosotros hemos expresado nuestros puntos de vista resumidos en este dossier que hemos entregado a Jordi Ballart.